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El apoderado general de la empresa

En la práctica existe todavía mucho desconocimiento sobre la figura del apoderado dentro de la empresa y su posible responsabilidad.
Un apoderado es aquella persona nombrada por el administrador de la compañía para que pueda actuar con determinadas facultades que se recogen en una escritura notarial (poder).
Apoderado: derechos y obligaciones:
Estas facultades pueden ser limitadas a determinadas actuaciones (por ejemplo, realizar cobros y pagos, firmar documentos ante organismos, actuar ante Tribunales) o bien concedidas con carácter general para ejercitar prácticamente cualquier decisión necesaria en el día a día de la empresa. En ambos casos el apoderamiento puede tener una duración indefinida o una duración determinada.
Es importante destacar que el apoderamiento no conlleva una relación laboral, es decir, no es necesario que el apoderado sea un trabajador de la empresa, ni siquiera que sea socio de esta. De igual forma, la revocación del poder no equivale a ningún despido simplemente, se cesa en las facultades de actuar en nombre de la empresa.
El apoderado solamente debe rendir cuentas ante el administrador que le ha designado y no ante los socios. De hecho, si el apoderado no es socio de la empresa, no acudirá a las Juntas Generales.
La responsabilidad del apoderado:
En cuanto a su responsabilidad por actuaciones realizadas en el ámbito de su apoderamiento, el apoderado en principio no responde por las deudas de la sociedad.
Sin embargo el caso del apoderado general con amplísimas facultades de representación puede ser diferente ya que, en la práctica, puede convertirse en el “verdadero” administrador de la empresa.
Es decir, podemos encontrarnos con sociedades en las que el administrador solamente figure y no actúe y sin embargo sea el apoderado general quien, en base a esas facultades, gestione y dirija la empresa en la sombra.
Son varias las sentencias las que en estos casos equiparan al apoderado a un administrador de hecho de la sociedad, condenándole a responder con su patrimonio personal de las deudas sociales.
En suma, cualquier persona que asuma el cargo de apoderado general debe de tener muy presente esta circunstancia y recibir un adecuado asesoramiento jurídico para evitar responsabilidades futuras.

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